
No es creíble que un acuerdo con Marruecos, bloqueado durante muchísimo tiempo se arregle de la noche a la mañana, en un pis pas, y bajo condiciones durísimas para la agricultura española, incrementando los contingentes de entrada de producciones magrebíes hasta en un 150%, afectando a Tomates, calabacines, pepinos, clementinas, fresas, ajos, frutas de hueso, albaricoques, melocotones y uva de mesa, así como la totalidad de la lista de productos denominados “no sensibles”, curiosamente todos mediterráneos, y por tanto, mayoritariamente españoles
Este acuerdo supone una competencia directa con la agricultura española, una competencia claramente desleal, dado que sus condiciones de producción poco o nada tienen que ver con los requerimientos y obligaciones que se imponen a los agricultores europeos. Por tanto, esos alimentos que entran en nuestro mercado con unos condicionantes productivos muy inferiores, estarán en los mismos estantes de los comercios sin ningún tipo de distinción de aquellos otros cultivados en España, con condiciones radicalmente superiores a los de Marruecos.
Obviamente eso supondrá a medio plazo, si no a corto, la salida del mercado de un número de toneladas de producción nacional equivalentes a las “regaladas” a Marruecos, con la consiguiente pérdida para nuestra agricultura y de agricultores, más aun si cabe en estos momentos de grave crisis de todo el sector primario y todo el medio rural. Vamos, un fiasco en toda regla de nuestro presidente Zapatero, que ha condenado a la ruina a todo un sector estratégico y fundamental de España, como es la agricultura a cuenta de salvar su pellejo en una situación delicada que el mismo y su Gobierno nos había creado con el “asunto” Haidar.
Luego nos dirán que no tiene nada que ver una cosa con otra, pero claro, después de ver el cambio de actitud alauí en un solo día pasando de la negativa absoluta al gesto “humanitario”, es que algo hay detrás. Cuando el portavoz socialista europeo impide el debate y votación de una dura resolución contra Marruecos en la Eurocámara, es que algo se ha hecho por debajo de la mesa.
Y con este acuerdo bajo manga, todos ganan, salvo los agricultores españoles. Gana Francia en política exterior, gana Alemania, su agricultura y sus consumidores, gana EE.UU y su diplomacia, gana Marruecos con ese acuerdo agrario leonino y gana incluso Haidar que ha puesto en la agenda mundial de nuevo la causa saharaui. Incluso gana Zapatero, que tapa sus errores, sus chapuzas, sus engaños y sus incongruencias en el imaginario izquierdista histórico español en todo este asunto.
Solamente pierde la agricultura española, los agricultores españoles y el medio rural español, que ven como su futuro se pone en entredicho para tapar las vergüenzas de un Zapatero inepto e incapaz de solucionar los enredos que el solito se crea a si mismo, pero que nos afectan a todos.




